http://www.youtube.com/watch?v=MH6Ed4V3tpo
(poned la musica, anda, q si no la entrada queda muy triste :)
Me toca poner fin al año, como a todos.
Ha sido un año intenso, inmenso, ahora que lo pienso.
Se ha ido alargando, rellenándose de momentos indescriptibles, de vivencias de esas que dejan marca.
Alguna de esas cicatrices duelen.
Otras me arrancan una sonrisa.
Lo único bueno de crecer son los recuerdos que te arropan en el camino.
Empecé el año en la fría Polonia, en una casita de 200 años, con más agujeros en las paredes que yo en mis bolsillos (así que imagináos :). Un año que termina en Tierras Astures.
2009 ha sido uno de los años en los q más es crecido. Dejo al lector juzgar la bondad o la tristeza de dicha acción :D
El año me arrancó al yayo, del q ni siquiera pude despedirme. Aunq lo cierto es q no estoy muy segura de que alguna vez nos saludáramos realmente, lo cual es lo que más me pesa en las entrañas.
Y también borró la memoria a mi otro yayo, arrastrando la sonrisa de mi yaya.
Un año en que me ha tocado aprender que a veces, por mucho que luchemos, nadie nos garantiza que nuestros sueños se vayan a cumplir. Y toca tragarse la rabia (cata, menos mal q no me dio por la vena violenta, porque prometo q aún ahora, hay alguna pierna q romperia sin dudarlo)
Pero este año ha sido también el inicio de mi futuro sobrino/a, lo q equilibra con ilusión la balanza.
Este año ha sido duro. Fue duro estar en Polonia. Bonito, intenso, relevador... miles de cosas positivas, es cierto. Pero tb duro. Y eso me sirvió para redescubrir algo muy importante que había sellado mucho tiempo atrás.
Mis lágrimas.
No es que sea una masoca, chicos, es que durante muchos años asocié lágrimas, sentimientos, a debilidad. Así que me he negado a ser, a sentir, a mostrar.
Este año entendí algo tan sencillo como que la fuerza nace precisamente de no negar la debilidad. Dejar q la gente vea q me duela no es sino reafirmarse en uno, estar tan seguro de uno mismo que te escapas al juicio ajeno.
Sí, lección básica que ya debía conocer.
Qué le vamos a hacer, chicos, soy un poco lenta :D
Tb estoy aprendiendo a aceptar limitaciones. Era algo contra lo que siempre me habia rebelado. Empiezo a aceptar q hay cosas que escapan de mi control, reacciones q no puedo preveer, personas que me dañan, me desilusionan... antes eran una herida abierta, sangrante; ahora se ha transformado en un dolor sordo que tiende a desaparecer.
Y aqui estoy, a 23 dias de hacer el MIR y cerrar definitivamente una etapa de mi vida. Tarde, lo he retrasado todo lo posible, pero ya me toca empezar en la vida adulta.
Aunque siempre me queda, en mi cabecita, esa puerta que me une con mi propia locura, que difumina límites y contornos y me arranca una sonrisa al permitir q me sumerja en esa niña que habita en mí, q me abraza cada noche antes de dormirnos.
Estoy aqui gracias a ella.
Mil abrazos para este nuevo año: 2010 tiene número futurista, habra q encararlo lo mejor posible para rellenar los agujeros con caras sonrientes.
jueves, 31 de diciembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
Se me escapó agosto como arena de playa entre los dedos.
31 días.
744 horas.
43.200 minutos.
2.592.000 segundos.
Se fueron.
Y no queda nada de ellos.
He pasado através de su instantánea muerte en una nube de libros, palabras, clases, exámenes, insomnio, calor, frío... pero si quisiera agarrarme a la memoria de un de ellos, fracasaría.
Sumergida en este universo astur, en la realidad paralela q me rodea, en la minisociedad en la que reinan nervios y frustaciones, las ansias, los deseos, el desconcierto, la decepción, la confianza, las necesidades, las ausencias...
... a veces sólo la música consigue ponerme los pies en la cordura...
(aunq siempre me las apaño para escapar y seguir volando)
y ahora septiembre.
De nuevo, la avalancha de segundos en el acantilado.
"Ahora viajo sola, vivo en bosques sola, ya no tengo miedo.
Hay luz al fondo, siempre hay luz al fondo.
Y puedo ver pequeños islotes a flote que dejan que el sol les toque
y no sé si quiero irme o me quiero quedar,
lo que sé es que ya no quiero que me duela más,
así que nostaré la próxima vez, nostaré..."
(Bebe, "Nostaré")
31 días.
744 horas.
43.200 minutos.
2.592.000 segundos.
Se fueron.
Y no queda nada de ellos.
He pasado através de su instantánea muerte en una nube de libros, palabras, clases, exámenes, insomnio, calor, frío... pero si quisiera agarrarme a la memoria de un de ellos, fracasaría.
Sumergida en este universo astur, en la realidad paralela q me rodea, en la minisociedad en la que reinan nervios y frustaciones, las ansias, los deseos, el desconcierto, la decepción, la confianza, las necesidades, las ausencias...
... a veces sólo la música consigue ponerme los pies en la cordura...
(aunq siempre me las apaño para escapar y seguir volando)
y ahora septiembre.
De nuevo, la avalancha de segundos en el acantilado.
"Ahora viajo sola, vivo en bosques sola, ya no tengo miedo.
Hay luz al fondo, siempre hay luz al fondo.
Y puedo ver pequeños islotes a flote que dejan que el sol les toque
y no sé si quiero irme o me quiero quedar,
lo que sé es que ya no quiero que me duela más,
así que nostaré la próxima vez, nostaré..."
(Bebe, "Nostaré")
miércoles, 1 de julio de 2009
Un mes
Hace ahora cerca de 20 días que me despedí de mi isla particular, de ese espacio mágico de conglomerados léxicos imposibles de repetir (y maravill
Una ciudad construída por trocitos de pasado, unas calles diseñadas para embrujar y atrapar al viajero, torres y escaleras de piedra sacadas de cuentos de hadas, la ribera del río que dejaba adivinar el mar...
paredes que discutían a base de graffitis sobre el pasado y el futuro, el movimiento constante pero tranquilo de la gente...
mi bici rota peleándose con coches y peatones, las fachadas castigadas que intentaban recomponerse a la noche, coquetas, envolviéndose de misterio ante la luna.
Todo se ha quedado allí.
Y aquí estoy yo, sin estar muy segura de si existió o el último año me lo pasé soñando... dudando de si mi pelea lingüística en el Banco fue real, de si mis pantalones estarán realmente rotos por la dentada de la bici, si la señora del kiosko sonreirá ante los balbuceos polacos de los extranjeros, de si los polacos mirarán extrañados cuando una chica abra y les mantenga la puerta al pasar, si se quedarán algo sorprendidos por ver a una no autóctona con rastas y pendiente ir sonriendo por la calle, si alguno de mis locos seguirá intentando analizar el por qué de mis interminables gestos y muecas faciales...
No es que lo añore, es que no estoy muy segura de que exista. En general, no estoy muy segura de que nada exista fuera de los contornos por los que me muevo en un momento determinado.
Me equivoqué de siglo al nacer o mi genética decidió desarrollar algún gen añoso.
Hoy el día ha amanecido cargado de pasado. El cielo se desploma sin llegar a romperse y Senegal se me desdibuja en las retinas (otro mundo que debí perder por los pliegues de mi cerebro). Y mi cuerpo, que está cansado de que le ignore, se ha rebelado con un estupendo bajón de tensión que me ha postrado en el suelo de mi cuarto, escenario que he ido intercambiando entre trago y trago de agua, por duchas frías.
Así que los libros se han quedado hoy un poco relegados.
De todas formas, no podía empezar mi etapa en Vetusta sin despedirme de mi rincón polaco.
Ahí os dejo pequeños retazos de mi memoria, a riesgo de que me envidieis por haber vivido en un reino de ensueño.
Disfrutad de las fotos y de la buena música, mis niños perdidos.
Nos volveremos a ver entre libros y vientos, entre caminos, que al fin y al cabo sigo siendo the passenger :D
domingo, 7 de junio de 2009
Arraigos
Ya está.
La habitación ha sido invadida por el caos, demasiadas cosas, demasiadas cosas... parece mentira lo que se llega a acumular en un año. Montañas de ropa, de mapas, de billetes usados de tren, de libros, de apuntes, de fotos, de papeles arrugados que dejan entrever unas entrañas silábicas...

y yo me tumbo en el suelo buscando un ancla en este remolino... en esta marea de sonidos que intento agarrar antes de que se esfumen de mi memoria, los colores de esta ciudad, el camino emboscado del parque, las inflexiones de la lengua, el frío del viento del mar, las sonrisas q ya no veré, las ironías que se quedarán enterradas, la lluvia cayendo, silenciosa, agarrándome las entrañas mientras intento pensar que sólo queda seguir caminando.
Ítaca.
El cielo está gris, hace frío, la luz mortecina del sol no llega... y por primera vez, lo agradezco
Polska
Quién me iba a decir a mí que este salto en la geografía me iba a arrastrar hasta los abismos.
Queda Madrid.
Oviedo.
Intento pensar q sólo queda seguir caminando
La habitación ha sido invadida por el caos, demasiadas cosas, demasiadas cosas... parece mentira lo que se llega a acumular en un año. Montañas de ropa, de mapas, de billetes usados de tren, de libros, de apuntes, de fotos, de papeles arrugados que dejan entrever unas entrañas silábicas...

y yo me tumbo en el suelo buscando un ancla en este remolino... en esta marea de sonidos que intento agarrar antes de que se esfumen de mi memoria, los colores de esta ciudad, el camino emboscado del parque, las inflexiones de la lengua, el frío del viento del mar, las sonrisas q ya no veré, las ironías que se quedarán enterradas, la lluvia cayendo, silenciosa, agarrándome las entrañas mientras intento pensar que sólo queda seguir caminando.
Ítaca.
El cielo está gris, hace frío, la luz mortecina del sol no llega... y por primera vez, lo agradezco
Polska
Quién me iba a decir a mí que este salto en la geografía me iba a arrastrar hasta los abismos.
Queda Madrid.
Oviedo.
Intento pensar q sólo queda seguir caminando
viernes, 15 de mayo de 2009
Ayer
Ayer, hacía frío.
Cuando el sol se puso salí a caminar. Existe un pequeño parque que me gusta mucho. Ahora es una auténtica explosión de verde, frondosos árboles y hierba muy alta, de esa que acolcha el ruido de los pasos. Está poco iluminado, por lo que cuando la oscuridad cae adquiere tintes de irrealidad. Quedan sólo visibles los escasos círculos de luz de alguna desgastada farola, el camino de barro perdiéndose entre la maleza verde. Y para terminar de desorientar, al fondo, las grúas de los astilleros cuya silueta siempre me recuerda a pájaros mecánicos, la intermitente visión de las luces de los trenes al pasar, los canales de conducción de gases, un antiguo edificio comunista derruído...
Ayer hacía frío. Sentía frío.

...pero el teléfono sonó...
....y llegó la música....
...y las sonrisa y las lágrimas
¡¡gracias mi pequeña Lolita!!
Cuando el sol se puso salí a caminar. Existe un pequeño parque que me gusta mucho. Ahora es una auténtica explosión de verde, frondosos árboles y hierba muy alta, de esa que acolcha el ruido de los pasos. Está poco iluminado, por lo que cuando la oscuridad cae adquiere tintes de irrealidad. Quedan sólo visibles los escasos círculos de luz de alguna desgastada farola, el camino de barro perdiéndose entre la maleza verde. Y para terminar de desorientar, al fondo, las grúas de los astilleros cuya silueta siempre me recuerda a pájaros mecánicos, la intermitente visión de las luces de los trenes al pasar, los canales de conducción de gases, un antiguo edificio comunista derruído...
Ayer hacía frío. Sentía frío.

...pero el teléfono sonó...
....y llegó la música....
...y las sonrisa y las lágrimas
¡¡gracias mi pequeña Lolita!!
jueves, 7 de mayo de 2009
Sin voz
Hoy he aprendido tres cosas:
1) por qué quiero ser médico: hoy llovía, la consulta de primaria estaba hasta los topes... y un abuelito de 82 años ya llegado de urgencias con una fibrilación auricular. No es sólo que sabía qué había q hacer. Mi satisfacción ha sido poder calmar a la esposa, yo, con mi raquítico polaco, y ella, llorando angustias.
2) Que los ciclistas tienen mucho mérito: porque hoy llovía y hacía viento. Y yo, con mi bici medio rota, con los frenos - q utilizo más por su sonido de claxon y q en cuanto llueve, no hay forma de que funcionen- y con un viento que convertía la lluvia en perdigones y el avanzar en toda una conquista, peleándome con la noche y el mal tiempo. Sólo pensar en esos locos pedaleando durante horas, se me llena las entrañas de respeto.
3) con las cervezas todavía recorriendo mi cuerpo, los ecos de mis nuevos compañeros de fútbol polacos (doblemente polacos)... hoy he aprendido q INIESTA es DIOS :)

Buenas noches, mis niños. Espero que tampoco a vosotros se os borre la sonrisa
1) por qué quiero ser médico: hoy llovía, la consulta de primaria estaba hasta los topes... y un abuelito de 82 años ya llegado de urgencias con una fibrilación auricular. No es sólo que sabía qué había q hacer. Mi satisfacción ha sido poder calmar a la esposa, yo, con mi raquítico polaco, y ella, llorando angustias.
2) Que los ciclistas tienen mucho mérito: porque hoy llovía y hacía viento. Y yo, con mi bici medio rota, con los frenos - q utilizo más por su sonido de claxon y q en cuanto llueve, no hay forma de que funcionen- y con un viento que convertía la lluvia en perdigones y el avanzar en toda una conquista, peleándome con la noche y el mal tiempo. Sólo pensar en esos locos pedaleando durante horas, se me llena las entrañas de respeto.
3) con las cervezas todavía recorriendo mi cuerpo, los ecos de mis nuevos compañeros de fútbol polacos (doblemente polacos)... hoy he aprendido q INIESTA es DIOS :)

Buenas noches, mis niños. Espero que tampoco a vosotros se os borre la sonrisa
domingo, 3 de mayo de 2009
viernes, 1 de mayo de 2009
Life is wonderful
El calor, por fin, ha llegado. La primavera ha llegado.
Le ha costado un poquito, pero la luz se ha adueñado de las horas, las camisetas de manga corta recorren las calles y puedo escaparme a la playa con la bici sin patinar sobre el hielo.

Pero ha necesitado un poquillo de ayuda para asentarse.
Primero vino una budita a calentarnos con sus ojillos chispeantes, acompañada por una mágica Burladora de Los Tiempos.

El viento se despistó con tal combinación (como no podía ser de otra forma), y atrajo hasta nuestras costas la sonrisa luminosa de una Buscadora de Respuestas (con s
u
pequeño y principesco Manual) y La Dura Dulzura, tan suave que sobrevive a base de dentadas al mundo.
Y cuando una RubiaNoPolaca se lanzó a descubrir la geografía del país alimentándose de kms gracias a Sczeczin y la BrújulaTraviesa nos guió por la aventura, al sol no le quedó más remedio que, picado por la curiosidad de tales viajeros, estacionarse en lo alto de los cielos.


Así que ha llegado el calor. Y a un mes de hacer las maletas y terminar con el cuento de hadas que estoy viviendo, sólo puedo decir que sí, Life is wonderful.
Aunque, como he aprendido hace poco, otros saben decirlo mejor que yo. Os dejo con Jason Mraz, y mil abrazos, mis Niños Perdidos.
Se necesita una grúa para construir una grúa
Se necesitan dos plantas para hacer un edificio
Se necesita un huevo para hacer una gallina
Se necesita una gallina para hacer un huevo
No hay fin en lo que estoy diciendo
Se necesita una idea para hacer una palabra
Y se necesitan palabras para llevar a cabo una acción
Y se necesita trabajo para que funcione
Hacer un poco de bien, daña
Hacer un poco de mal, da satisfacción
Ah la la la la la la la vida es maravillosa
Ah la la la la la la la vida sigue el círculo
Ah la la la la la vida es maravillosa
Ah la la la la la
Se necesita una noche para que amanecezca
Y se necesita un día para que bosteces, hermano
Y se necesita algo viejo para hacerte joven
Hay que tener frío para reconocer el sol
Se necesita uno para tener otro.
Y no se necesita tiempo para enamorarse
Sin embargo te lleva años saber qué es el amor
Y se necesita algunos miedos para hacerte confiar
Se necesitan lágrimas para que las cosas se oxiden
Y se necesita polvo para que se esté pulido
Ah la la la la la la la vida es maravillosa....
Se necesita silencio para que haya sonido
Y se necesita perder antes de encontrar
Y se necesita un camino para ir a ninguna parte
Se necesita un aviso para hacer que tengas cuidado
Hace falta un agujero para hacer una montaña

Ah la la la la la la vida es maravillosa...
Le ha costado un poquito, pero la luz se ha adueñado de las horas, las camisetas de manga corta recorren las calles y puedo escaparme a la playa con la bici sin patinar sobre el hielo.
Pero ha necesitado un poquillo de ayuda para asentarse.
Primero vino una budita a calentarnos con sus ojillos chispeantes, acompañada por una mágica Burladora de Los Tiempos.
El viento se despistó con tal combinación (como no podía ser de otra forma), y atrajo hasta nuestras costas la sonrisa luminosa de una Buscadora de Respuestas (con s
Y cuando una RubiaNoPolaca se lanzó a descubrir la geografía del país alimentándose de kms gracias a Sczeczin y la BrújulaTraviesa nos guió por la aventura, al sol no le quedó más remedio que, picado por la curiosidad de tales viajeros, estacionarse en lo alto de los cielos.
Así que ha llegado el calor. Y a un mes de hacer las maletas y terminar con el cuento de hadas que estoy viviendo, sólo puedo decir que sí, Life is wonderful.
Aunque, como he aprendido hace poco, otros saben decirlo mejor que yo. Os dejo con Jason Mraz, y mil abrazos, mis Niños Perdidos.
Se necesita una grúa para construir una grúa
Se necesitan dos plantas para hacer un edificio
Se necesita un huevo para hacer una gallina
Se necesita una gallina para hacer un huevo
No hay fin en lo que estoy diciendo
Se necesita una idea para hacer una palabra
Y se necesitan palabras para llevar a cabo una acción
Y se necesita trabajo para que funcione
Hacer un poco de bien, daña
Hacer un poco de mal, da satisfacción
Ah la la la la la la la vida es maravillosa
Ah la la la la la la la vida sigue el círculo
Ah la la la la la vida es maravillosa
Ah la la la la la
Se necesita una noche para que amanecezca
Y se necesita un día para que bosteces, hermano
Y se necesita algo viejo para hacerte joven
Hay que tener frío para reconocer el sol
Se necesita uno para tener otro.
Y no se necesita tiempo para enamorarse
Sin embargo te lleva años saber qué es el amor
Y se necesita algunos miedos para hacerte confiar
Se necesitan lágrimas para que las cosas se oxiden
Y se necesita polvo para que se esté pulido
Ah la la la la la la la vida es maravillosa....
Se necesita silencio para que haya sonido
Y se necesita perder antes de encontrar
Y se necesita un camino para ir a ninguna parte
Se necesita un aviso para hacer que tengas cuidado
Hace falta un agujero para hacer una montaña
Ah la la la la la la vida es maravillosa...
sábado, 18 de abril de 2009
ULTIMATUM
jueves, 2 de abril de 2009
¿Y quién no tiene un día nostálgico? :D
El señor Pérez era tan anodino como reflejaba su propio nombre. Una de esas personas que pasan por la vida sin hacerse notar, casi sin presencia; una de esas personas de gestos escuetos y rasgos comunes, con bigotito al uso.
De acorde a su imagen, el Señor Peréz vestía siempre de gris, traje claro, sombrero de fieltro algo más oscuro, corbata pequeña y alargada, desteñida por los años, camisa blanca, zapatos negros.
Ni siquiera fumaba, algo que daba al caballero cierta distinción en la época.
Cada día, puntual, acudía a su trabajo. Cogía el ascensor, invisible entre sus compañeros, impermeable a los comentarios del último partido de fútbol. Se sentaba tras su escritorio, abarrotado de papeles pero en orden. Y durante las siguientes horas, cumplía con su deber: estampar sellos. Ni siquiera leía los informes, aquello no era parte de sus obligaciones. Hasta su escritorio, un escritorio confundido con las docenas que lo rodeaban, sin fotos familiares, sin plantas, llegaban siempre dos montones de hojas. En el de la derecha, aplicaba el sello rojo. Censurado. En el de la izquierda, el azul. Admitido.
Al terminar su trabajo, volvía a coger el ascensor, volvía a salir a la calle y a recorrer exactamente el mismo itinerario. Saludaba a la mujer de la portería con voz queda, subía los mismos escalones.
Hasta al día siguiente. Hasta otro nuevo día.
Pero el Señor pérez no dejaba por ello de ser humano, y está en nuestra naturaleza cometer errores.
Un día, el Señor Pérez tropezó al llegar a su escritorio. No se cayó, nadie notó su inestabilidad, pero algunas hojas del montón de la derecha se escurrieron, rompiendo con la simetría. El Señor Pérez volvió a colocarlas en su sitio, pero ya no era lo mismo. El Señor Pérez había leído unas cuantas palabras.
Le extrañó reconocer en ellas la fonética casi olvidada de su abuela, y asombrado por su memoria, se sumergió a desentrañar su significado.
Por supuesto, al terminar el día, el Señor Pérez había cumplimentado los dos montones sellados, los había llevado hasta la mesa del fondo, como siempre, y tras recoger su sombrero salió a la calle, camino a casa.
Pero el Señor Pérez estaba sonriendo.
Cuando días más tarde el revuelo le alcanzó en el ascensor, el Señor Pérez hizo caso omiso, como siempre, a los comentarios de sus compañeros. Tampoco se inmutó cuando, por primera vez en 15 años, su jefe, quien tuvo que mirar su nombre en el expediente antes de hacerle pasar a su despacho, le reprendió por lo sucedido. El Señor Pérez se limitó a quedarse de pie, callado, con la mirada en el suelo. Su jefe, que no por serlo dejaba de ser humano, se dió cuenta de que el Señor Pérez, sin ser sospechoso de nada, había cometido un error, el primero en 15 años, y que aquello, aunque serio, tampoco era motivo de despido. Le aconsejó prudencia y concentración en lo venidero.
El Señor Pérez volvió a su escritorio tras asentir, callado, y continuó con su tarea. Al terminar la jornada, salió a la calle, camino a casa. Cruzó las mismas calles, pasó delante de los mismos comercios y bares, con la mente llena de palabras.
De nuevo, el Señor Pérez estaba sonriendo.
A Cata, a mi Budita. Y tantos otros....
De acorde a su imagen, el Señor Peréz vestía siempre de gris, traje claro, sombrero de fieltro algo más oscuro, corbata pequeña y alargada, desteñida por los años, camisa blanca, zapatos negros.
Ni siquiera fumaba, algo que daba al caballero cierta distinción en la época.
Cada día, puntual, acudía a su trabajo. Cogía el ascensor, invisible entre sus compañeros, impermeable a los comentarios del último partido de fútbol. Se sentaba tras su escritorio, abarrotado de papeles pero en orden. Y durante las siguientes horas, cumplía con su deber: estampar sellos. Ni siquiera leía los informes, aquello no era parte de sus obligaciones. Hasta su escritorio, un escritorio confundido con las docenas que lo rodeaban, sin fotos familiares, sin plantas, llegaban siempre dos montones de hojas. En el de la derecha, aplicaba el sello rojo. Censurado. En el de la izquierda, el azul. Admitido.
Al terminar su trabajo, volvía a coger el ascensor, volvía a salir a la calle y a recorrer exactamente el mismo itinerario. Saludaba a la mujer de la portería con voz queda, subía los mismos escalones.
Hasta al día siguiente. Hasta otro nuevo día.
Pero el Señor pérez no dejaba por ello de ser humano, y está en nuestra naturaleza cometer errores.
Un día, el Señor Pérez tropezó al llegar a su escritorio. No se cayó, nadie notó su inestabilidad, pero algunas hojas del montón de la derecha se escurrieron, rompiendo con la simetría. El Señor Pérez volvió a colocarlas en su sitio, pero ya no era lo mismo. El Señor Pérez había leído unas cuantas palabras.
Le extrañó reconocer en ellas la fonética casi olvidada de su abuela, y asombrado por su memoria, se sumergió a desentrañar su significado.
Por supuesto, al terminar el día, el Señor Pérez había cumplimentado los dos montones sellados, los había llevado hasta la mesa del fondo, como siempre, y tras recoger su sombrero salió a la calle, camino a casa.
Pero el Señor Pérez estaba sonriendo.
Cuando días más tarde el revuelo le alcanzó en el ascensor, el Señor Pérez hizo caso omiso, como siempre, a los comentarios de sus compañeros. Tampoco se inmutó cuando, por primera vez en 15 años, su jefe, quien tuvo que mirar su nombre en el expediente antes de hacerle pasar a su despacho, le reprendió por lo sucedido. El Señor Pérez se limitó a quedarse de pie, callado, con la mirada en el suelo. Su jefe, que no por serlo dejaba de ser humano, se dió cuenta de que el Señor Pérez, sin ser sospechoso de nada, había cometido un error, el primero en 15 años, y que aquello, aunque serio, tampoco era motivo de despido. Le aconsejó prudencia y concentración en lo venidero.
El Señor Pérez volvió a su escritorio tras asentir, callado, y continuó con su tarea. Al terminar la jornada, salió a la calle, camino a casa. Cruzó las mismas calles, pasó delante de los mismos comercios y bares, con la mente llena de palabras.
De nuevo, el Señor Pérez estaba sonriendo.
A Cata, a mi Budita. Y tantos otros....
miércoles, 1 de abril de 2009
70 AÑOS
Ha pasado tiempo, mucho tiempo.
Hemos cambiado.
Las nuevas generaciones han poblado las calles, han construido nuevas ciudades, han recontruido sobre el pasado.
Formamos parte de Europa, somos una democracia. Poseemos unas libertades, un respaldo estatal, unas responsabilidades.
Las instituciones, a ritmos discutibles y con márgenes para el error, funcionan.
Hay agua en nuestras casas, buenos médicos en los hospitales, maestros en nu
estras escuelas, comida en nuestros platos.Y sí, seguimos con nuestras rencillas políticas, oimos blandir el miedo a la ruptura de la nación como un eco aterrador.
Pero hemos cambiado. Y aquí estamos. Hasta aquí hemos llegado.
Hace 70 años, todo era distinto.
Y si yo hoy estoy aquí, estudiando para ser médico, si yo hoy estoy aquí, disfrutando de la oportunidad de estudiar fuera de mi país, de la libertad de poder moverme por el mundo sin apenas reparar en las fronteras, si estoy aquí, como mujer, como persona, se lo debo a muchos otros, a muchas otras personas.
Gente q luchó porque España entrara en la Democracia (gente como mis padres, bendita generación), gente que supo realizar un cambio sin estridencias pero efectivo. En ese momento no se les podía exigir nada más.
Ahora es nuestro turno. Nosotros, que hemos nacido en democracia.
Nosotros, que gozamos de la libertad de no nacer marcados por el pasado.
A nosotros nos toca levantar la alfombra del olvido y dar salida a la Memoria.
Porque si hoy estamos aquí, también se lo debemos a todos los que se quedaron por el camino.
Sin pre-juicios y sin culpas.
Es nuestro deber recordar qué fue.
Porque hoy, hace 70 años, finalizó una guerra que aún arrastra cicatrices y de la que desconocemos casi todo.
Porque hay que enterrar a los muertos pero nunca acallar sus voces.
No hay justos ni pecadores. Hubo causas (las dos pensaron que tenian la razón, que lo hacían por el bien de todos, aunque se equivocaron) y hubo masacre y hambre y muertes... y hay q aprender de eso. Todo.
Ya revisaremos lo qu
e vino después. El franquismo como régimen es otro capítulo a parte.Ahora toca levantar las manos, acallar los murmullos políticos, y hacer 2 cosas: darle a las familias la tranquilidad que se han ganado y dejar que identifiquen y entierren a los suyos.
La segunda es escuchar y aprender.
Porque han pasado 70 años y aquellos que vivieron están siendo atrapados por el tiempo.
Escuchémoles antes de que sea demasiado tarde.
Ningún futuro sostenible es posible sin un sólido pasado.
Hemos nacido en una época privilegiada, aprovechémoslo, chicos.
Se lo debemos.
Porque hoy, hace 70 años, no éramos nada. Y la nada es un vacío demasiado grande para volver a caer en él.
Apartemos los ruidos, cerremos los ojos.
En el silencio, arropados por sus quebradizas voces.
Porque esta historia empieza hace 70 años.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Lluvia

Hoy ha llovido. Empezó anoche, un poco a trompicones, como si las nubes no lo tuvieran muy claro. También llovieron goles en Inglaterra, goles que recibí bendecida por los astros aunque con exclusividad ante el mayoritario infierno que me rodeaba de blanco.
La noche se continuó con cervezas, reencuentros, nuevas caras, mala música, insoportable karaoke. Cuando salí del bar la lluvia no estaba, pero nos encontramos camino de casa y me acompañó silenciosa y titubeante hasta la puerta, cual galán adolescente.
Hoy sí que ha llovido. De forma suave, porque aquí las estridencias se permiten sólo de nocturnidad y arropadas por las victorias o derrotas del Legia (el equipo local) o bien, provocadas por los hispanos erasmus.
Los días pasan, supongo q es su naturaleza, pasar. Yo y mis batallas contra los calendarios.
Hasta esta mañana, hasta q la SER no me ha llenado la cabeza con las noticias matutinas, no me había dado cuenta de la fecha.
Hace cinco años también jugaba el Madrid, ésa vez en casa, también la Copa de Europa (aunque contra el Bayer y con mejor resultado). Fué un 10 de marzo.
Hoy es 11. Estoy a una hora y media de coger las cosas y lanzarme a la conquista de los nervios, los colores, las risas, las ilusiones... todo el mundo puesto en un insignificante balón de fútbol.
Hace cinco años, también llovía.
Hoy llueve.
De nuevo juega el calendario.
Madrid
La noche se continuó con cervezas, reencuentros, nuevas caras, mala música, insoportable karaoke. Cuando salí del bar la lluvia no estaba, pero nos encontramos camino de casa y me acompañó silenciosa y titubeante hasta la puerta, cual galán adolescente.
Hoy sí que ha llovido. De forma suave, porque aquí las estridencias se permiten sólo de nocturnidad y arropadas por las victorias o derrotas del Legia (el equipo local) o bien, provocadas por los hispanos erasmus.
Los días pasan, supongo q es su naturaleza, pasar. Yo y mis batallas contra los calendarios.
Hasta esta mañana, hasta q la SER no me ha llenado la cabeza con las noticias matutinas, no me había dado cuenta de la fecha.
Hace cinco años también jugaba el Madrid, ésa vez en casa, también la Copa de Europa (aunque contra el Bayer y con mejor resultado). Fué un 10 de marzo.
Hoy es 11. Estoy a una hora y media de coger las cosas y lanzarme a la conquista de los nervios, los colores, las risas, las ilusiones... todo el mundo puesto en un insignificante balón de fútbol.
Hace cinco años, también llovía.
Hoy llueve.
De nuevo juega el calendario.
Madrid
lunes, 2 de marzo de 2009
Adiós
Mirada de Hielo. Es una frase con la que me he encontrado en multitud de libros. Mirada de hielo. Siempre pensaba en unos ojos azules, opacos. Siempre pensaba en frío, sin compasión, no emociones. Pura racionalidad, ajena a los sentimientos que nos hacen ser humanos.Con el paso de los años entendí que no era eso. Una mirada de hielo puede describir unos ojos azules inquietantes. Lo entendí cuando pasé horas mirando el hielo de un estanque. Lo inquietante es que bajo esa coraza que vemos, que creemos conocer, que podemos tocar y describir, hay mucho más, hay un submundo de vida que sólo, tras muchas horas, llegamos a apreciar. Y que no se puede conocer si no se alcanza la valentía de romper la superficie, ignorando al hacerlo el peligro de sumergirse en un mundo desconocido. Eso es lo que nos inquieta, y por lo que muchas veces carecemos de coraje: el miedo a entrar tras unas puertas que, desde fuera, siempre reflejan fortaleza, pero que pueden esconder muchas otras cosas. La imagen de la fortaleza siempre reconforta, apacigua nuestras inseguridades. Hay que encontrar valor para desasirse.
Carácter de Hierro. Otra expresión, que siempre me hizo pensar en la inflexibilidad, en la cabezonería. Hasta que un día, en clase de física, me explicaron que hay un tipo de hierro, uno de valiosa calidad, generado al unirse con cierta aleación, fundido bajo el calor y las grandes presiones, que adquiere la capacidad de la maleabilidad. No se merma su resistencia. Al contrario, su fortaleza reside en la capacidad de adaptarse a diferentes formas, contornos, contextos.
Ambas palabras, hielo, hierro, comienzan con h. Con silencio. Porque hay personas que no necesitan de elocuencia para expresarse, basta con pequeñas sonrisas irónicas, leves levantamientos de hombros, o conocidas expresiones (ya se verá) q encierran más matices cuanto más se conoce a la persona que las usa.
Nunca sabré cuánto costó el cristal de la herrería, roto por un balón de fútbol, en la plaza del pueblo.
Me queda pendiente terminar una charla sobre la Guerra Civil.
Hielo. Hierro.
No llegué a romper la superficie, me faltó el valor y las oportunidades.
Cata, te tengo en las entrañas
Os quiero familia
Carácter de Hierro. Otra expresión, que siempre me hizo pensar en la inflexibilidad, en la cabezonería. Hasta que un día, en clase de física, me explicaron que hay un tipo de hierro, uno de valiosa calidad, generado al unirse con cierta aleación, fundido bajo el calor y las grandes presiones, que adquiere la capacidad de la maleabilidad. No se merma su resistencia. Al contrario, su fortaleza reside en la capacidad de adaptarse a diferentes formas, contornos, contextos.
Ambas palabras, hielo, hierro, comienzan con h. Con silencio. Porque hay personas que no necesitan de elocuencia para expresarse, basta con pequeñas sonrisas irónicas, leves levantamientos de hombros, o conocidas expresiones (ya se verá) q encierran más matices cuanto más se conoce a la persona que las usa.
Nunca sabré cuánto costó el cristal de la herrería, roto por un balón de fútbol, en la plaza del pueblo.
Me queda pendiente terminar una charla sobre la Guerra Civil.
Hielo. Hierro.
No llegué a romper la superficie, me faltó el valor y las oportunidades.
Cata, te tengo en las entrañas
Os quiero familia
martes, 17 de febrero de 2009
En marcha
Sé que es importante. Claro que es importante. Las diapositivas se suceden llenas de gráficos que reflejan conclusiones tremendamente esclarecedoras de elaborados ensayos clínicos, pruebas que se han realizado durante años, exactas, precisas, para conducirnos a unos resultados fiables. Y estamos hablando de temas realmente importantes. Quizás no son las enfermedades más rebuscadas o los síndromes más complejos, estamos hablando de nuestra sangre, nuestra sangre que sale disparada a través de unas arterias que no poseen la suficiente elasticidad. No hay visibles desastres, nadie va a toser sangre por ello, nadie va a dejar de andar por ello, nada espectacular. Pero ahí están las cifras: el aumento ineludible de la mortalidad, la disminución en la calidad de vida, la espantosa per real probabilidad de un infarto o un derrame cerebral.
La voz del profesor se profundiza, remarca con todo el énfasis que puede la gravedad del problema; y por supuesto, las alternativas terapeuticas con las que contamos, las diversas combinaciones de fármacos, qué elegir y respecto a qué, sin subestimar la importancia de un tratamiento no farmacológico que, a largo plazo, es lo que garantiza una disminución del riesgo. Es importante, claro que es importante. Y complicado, más si intentas memorizar toda esa patraña de nombres y jerga doctil en otra lengua: isquemia, accidente cerebrovascular, betabloqueantes ("los nuevos farmacos, chicos, vamos a ver si conseguimos que los médicos se actualicen, existe un mundo más allá del propanolol"), enalapril...¿y las embarazas? nada de inhibidores de la ECA, q son teratógenos....
Es importante...




...pero yo no puedo dejar de pensar en la nieve que me espera fuera ;)
La voz del profesor se profundiza, remarca con todo el énfasis que puede la gravedad del problema; y por supuesto, las alternativas terapeuticas con las que contamos, las diversas combinaciones de fármacos, qué elegir y respecto a qué, sin subestimar la importancia de un tratamiento no farmacológico que, a largo plazo, es lo que garantiza una disminución del riesgo. Es importante, claro que es importante. Y complicado, más si intentas memorizar toda esa patraña de nombres y jerga doctil en otra lengua: isquemia, accidente cerebrovascular, betabloqueantes ("los nuevos farmacos, chicos, vamos a ver si conseguimos que los médicos se actualicen, existe un mundo más allá del propanolol"), enalapril...¿y las embarazas? nada de inhibidores de la ECA, q son teratógenos....
Es importante...
...pero yo no puedo dejar de pensar en la nieve que me espera fuera ;)
viernes, 13 de febrero de 2009
Febrero
Volvemos a las instrucciones: ANTES de leer, abrid una nueva pestaña/ventana, con esta dirección: http://www.youtube.com/watch?v=H2W4wglPW2c
... y ahora, bienvenidos.....
Sí, estoy aquí. Todavía viva :)
Estoy aquí, tras las navidades, tras el viaje de vuelta, tras la re-adaptación a esta vida polaca.
Aquí estoy, tras el viaje a Dinamarca para recibir a un nuevo Doc en la familia (y darme cuenta que el verdadero valor en esta vida reside en la constancia)
Aquí, pensando en cómo es posible que venga de un país donde un grupo político se dedica a espiarse a sí mismo, en cómo es posible que el barça decida hacer los partidos más cutres justo cuando lo retrasmiten en el bar de la esquina y los buenos tengo que resignarme a verlos por internet.
Pensando en cómo le habrá ido a las MIReñas, y en si las veré por aquí.
Estoy viendo la nieve caer, recordando cómo hace unos pocos días estaba paseando por una playa, congelada, nevada, con el mar acariciando las lenguas de agua congeladas de los pilares del muelle. Agradeciendo que de nuevo, a las 16,00, hay luz (tímida, escasa, pero no es de noche)
Estoy recordando el último meeting del grupo de idioma, ahora que la gran mayoría vuelve a casa.
Estoy aquí, echando de menos los ladridos de Nano, mi pequeño cachorro encontrado en la calle. Ahora el silencio huele a ausencia.
Aquí, aunque con la mente en los futuros viajes (en los propios, en los ajenos ¿quién de vosotros aparecerá por estos lares?)
Reaparezco ;D
Sí, estoy aquí. Todavía viva :)
Estoy aquí, tras las navidades, tras el viaje de vuelta, tras la re-adaptación a esta vida polaca.
Aquí estoy, tras el viaje a Dinamarca para recibir a un nuevo Doc en la familia (y darme cuenta que el verdadero valor en esta vida reside en la constancia)
Aquí, pensando en cómo es posible que venga de un país donde un grupo político se dedica a espiarse a sí mismo, en cómo es posible que el barça decida hacer los partidos más cutres justo cuando lo retrasmiten en el bar de la esquina y los buenos tengo que resignarme a verlos por internet.
Pensando en cómo le habrá ido a las MIReñas, y en si las veré por aquí.
Estoy viendo la nieve caer, recordando cómo hace unos pocos días estaba paseando por una playa, congelada, nevada, con el mar acariciando las lenguas de agua congeladas de los pilares del muelle. Agradeciendo que de nuevo, a las 16,00, hay luz (tímida, escasa, pero no es de noche)
Estoy recordando el último meeting del grupo de idioma, ahora que la gran mayoría vuelve a casa.
Estoy aquí, echando de menos los ladridos de Nano, mi pequeño cachorro encontrado en la calle. Ahora el silencio huele a ausencia.
Aquí, aunque con la mente en los futuros viajes (en los propios, en los ajenos ¿quién de vosotros aparecerá por estos lares?)
Reaparezco ;D
Rutina
A veces el tiempo juega, se cuelga de las manillas del reloj y nos aleja de la realidad. El calendario se convierte en un papel expuesto a las inclemencias, se acartona, se decolora. Y pierde su significado mientras rellenamos cada día con lo cotidiano. No sé a vosotros, a mí, la rutina, me ahoga. Fuera de esa seguridad que parece conceder a otros, el único efecto remarcable que hace mella en mí es el del pánico. Me aterroriza mirar la fecha en ese estúpido papel que tengo colgado de la pared. Me asusta ver que este año se termina en 9, que ya llevo más de un mes de vuelta aquí, perdiendo días con patrones prefijados, haciendo constantemente lo mismo q ayer, levantándome a horas similares, realizando itinerarios calcados, cayendo en los mismos errones y obteniendo las mismas recompensas
Y sin embargo, no es más que una falsa realidad. Sé que este año cumpliré otro año más, que cada vez me acerco más a esa edad en la que las coordenadas deben estar prefijadas y hay que fijarse en la calidad de la navegación y no en el rumbo.
Y, sinceramente, yo carezco de ruta. Sé que represento muy bien mi papel, que tengo coartadas como todos los mortales, pero muchas de ellas son falsas (algo también bastante común).
Sé que camino he de tomar, el que hace años me impuse. Sé que debo cumplir etapas, que el final no es tan desilusionante como el esfuerzo constante que me implica dar cada paso. Saber dónde reside la lucha no hace más fácil mantenerse firme en la batalla.
Uno de esos personajillos que me han marcado la existencia, me dijo una vez que crecer es no sentirse frustado frente a las limitaciones, es aceptarlas, y seguir hacia delante con ellas. Siendo ésa la definición de la madurez, creo que no sorprenderá a nadie que me conozca un poco que pade
zca el síndrome de Peter Pan. Yo me levanto cada día queriendo jugar con el calendario, pero hacia atrás. Queriendo retornar a ese punto en el que todo no era más que un juego fácil donde siempre tenía la convicción de la victoria, donde no cabía más que esperar finales felices porque no existían de otra forma.Ahora el tiempo apremia, debo elegir qué quiero ser, quién quiero ser, cómo quiero ser, cuando hace años que debería haber hecho esas elecciones, cuando he ido aplazando esas preguntas sin darme cuenta que al omitir las respuestas estaba también marcando, limitando mis opciones, acotando mi rumbo.
¿Tendré tiempo de girar ahora el timón? De tenerlo, ¿quiero girar?. De querelo, ¿hacia dónde?
Porque saber que sólo tengo una oportunidad, una vida, para escoger un camino que me lleve a la felicidad me aterroriza casi tanto como pasar las páginas del maldito calendario.
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