Ha pasado tiempo, mucho tiempo.
Hemos cambiado.
Las nuevas generaciones han poblado las calles, han construido nuevas ciudades, han recontruido sobre el pasado.
Formamos parte de Europa, somos una democracia. Poseemos unas libertades, un respaldo estatal, unas responsabilidades.
Las instituciones, a ritmos discutibles y con márgenes para el error, funcionan.
Hay agua en nuestras casas, buenos médicos en los hospitales, maestros en nu

estras escuelas, comida en nuestros platos.
Y sí, seguimos con nuestras rencillas políticas, oimos blandir el miedo a la ruptura de la nación como un eco aterrador.
Pero hemos cambiado. Y aquí estamos. Hasta aquí hemos llegado.
Hace 70 años, todo era distinto.
Y si yo hoy estoy aquí, estudiando para ser médico, si yo hoy estoy aquí, disfrutando de la oportunidad de estudiar fuera de mi país, de la libertad de poder moverme por el mundo sin apenas reparar en las fronteras, si estoy aquí, como mujer, como persona, se lo debo a muchos otros, a muchas otras personas.
Gente q luchó porque España entrara en la Democracia (gente como mis padres, bendita generación), gente que supo realizar un cambio sin estridencias pero efectivo. En ese momento no se les podía exigir nada más.
Ahora es nuestro turno. Nosotros, que hemos nacido en democracia.
Nosotros, que gozamos de la libertad de no nacer marcados por el pasado.
A nosotros nos toca levantar la alfombra del olvido y dar salida a la Memoria.
Porque si hoy estamos aquí, también se lo debemos a todos los que se quedaron por el camino.
Sin pre-juicios y sin culpas.
Es nuestro deber recordar qué fue.
Porque hoy, hace 70 años, finalizó una guerra que aún arrastra cicatrices y de la que desconocemos casi todo.
Porque hay que enterrar a los muertos pero nunca acallar sus voces.
No hay justos ni pecadores. Hubo causas (las dos pensaron que tenian la razón, que lo hacían por el bien de todos, aunque se equivocaron) y hubo masacre y hambre y muertes... y hay q aprender de eso. Todo.
Ya revisaremos lo qu

e vino después. El franquismo como régimen es otro capítulo a parte.
Ahora toca levantar las manos, acallar los murmullos políticos, y hacer 2 cosas: darle a las familias la tranquilidad que se han ganado y dejar que identifiquen y entierren a los suyos.
La segunda es escuchar y aprender.
Porque han pasado 70 años y aquellos que vivieron están siendo atrapados por el tiempo.
Escuchémoles antes de que sea demasiado tarde.
Ningún futuro sostenible es posible sin un sólido pasado.
Hemos nacido en una época privilegiada, aprovechémoslo, chicos.
Se lo debemos.
Porque hoy, hace 70 años, no éramos nada. Y la nada es un vacío demasiado grande para volver a caer en él.
Apartemos los ruidos, cerremos los ojos.
En el silencio, arropados por sus quebradizas voces.
Porque esta historia empieza hace 70 años.