domingo, 7 de diciembre de 2008

MUDANZAS

En, fin, creo q esta será la última entrada desde Polonia: amigos y familiares, en una semanita me tendréis rondando por esos lares (ay!! volveré a pensar en español!!!=D) Y esta semana que me queda, entre preparar las maletas, el examen de gastro, ir al valet ruso (hala! moríos de envidia :p), fiesta de despedida y de christmas (con erasmus y gente de la universidad)... en fin, tiempo no me va a sobrar; pero antes de despedirme desde aquí, no os puedo dejar sin una presentación formal.... con todos ustedes, MI CASA

Que no cunda el histerismo: mi casa es sólo la planta baja de una casita de dos plantas. Tiene 150 años y más que ser mía, es de Szimon, un chico polaco (hizo antropología y ahora curra como profesor). La comparto también con Ágata, una chica polaca que está estudiando en Gdansk (que ha hecho biología y filología y ahora mismo está trabajando como periodista en un periódico digital) y con Regina, mi loca húngara, también erasmus, q conocí durante en curso de polaco en Katowice. Comparto cuarto con Regina: esto es lo primero q se ve al entrar (la zona de estudio, con la mesa y la estantería, justo en la esquina entre las dos ventanas: padres, ya véis q hija más aplicada:D). A la izquierda de la puerta está la zona del sofá y mi rinconcillo. A la derecha de la zona de la mesa, está el rincón de Regina (algo que iremos cambiando cada mes porque las dos estamos enamoradas de la cama=D). Y terminando esa pared, camino de la puerta de entrada, los armarios.















El resto de la casa lo componen los cuartos de mis compañeros polacos, un pequeño recibidor, la cocina -toda nuevecita, pequeña y encantadora- y el cuarto de baño.



















Así que, decidme: ¿qué excusa tenéis ahora para no venir a verme? =P

jueves, 4 de diciembre de 2008

Toca cerrar el año

Supongo q si el Cortés Inglés ha empezado ya con su campaña navideña, si todas las televisiones se han inundado de anuncios, si el alumbrado de las calles ya está lleno de colores... bueno, q si el mundo empieza a hacer recolecta de sueños y pesetas, ¿Por qué no voy a empezar yo también a poner mi cierre personal? Así que sí, época de repaso. Cuando los días de diciembre empiezan a faltar del calendario, inevitablemente, se me encienden las ganas del balance final, y me pongo a hurgar en el pasado para ver si este año, por fin, como deseé en su comienzo, ha sido importante. Al principio (cuando era más pequeña :D) me esforzaba en comprender por qué los objetivos que me había marcado tras las 12 campanadas no se habían cumplido. O cómo podía ser que, en la mayoría de los casos, ni siquiera me acordara de ellos. Cuando los años empezaron a pasar (desde hace algún tiempo, con una velocidad vertiginosa), me dí cuenta de que si se olvida un sueño, es que no era más que un impulso momentáneo; los sueños, los verdaderos sueños, son como las pecas: nos cubren enteros, están siempre presentes pero sólo los notamos cuando nos fijamos en ellos, y de alguna forma, nos hacen ser diferentes.
Así que, desde hace unos años, cuando tras las doce uvas consigo coger una bocanada de aire, entre los abrazos y los besos, las pepitas todavía enclavadas en la garganta y el jugo resbalando por cada orificio facial (para aquellos q nunc
a me han visto, lo siento, soy un verdadero espectáculo) en fin... en ese momento, en el primer momento que llego a ser consciente de que otra página más de mi vida vuelve a estar en blanco, siempre pienso en dos cosas: una me la guardo - a ver si se cumple- la segunda, como tiendo a conseguirla, la cuento, q no tengo miedo de gafarla:p
Lo que más me importa es hacer de cada día una experiencia nueva. Es meterme en la cama, cubrirme de las
mantas, y al cerrar los ojos, poder suspirar, poder sentirme viva. No importa que a veces me acompañen lágrimas o fustraciones o nervios... también hay sonrisas y guiños e ilusiones... las dos caras son parte del mismo juego.
Este año echaré de menos a alguna personilla (aunque estoy convencida de que mientras que
ramos mantenerlos cerca, nunca serán los ausentes), abrazaré a muchos que hace tiempo que no veo y disfrutaré -dentro de lo imposible q eso resulta en mi excéntrica familia- de la calma de las fiestas. Pero sobretodo, en el momento de respirar tras el atragantamiento inicial (q no es otra cosa q volver a nacer), posiblemente entre el primer y el segundo plato de una cena exquisita que siempre empezamos tarde, levantando la copa de cava y sonriendo con esa alegría de niños que extrañamente siempre nos invade... recordaré estos meses, estos 4 meses que se han llenado cada día con una intensidad inimaginable, la magia de los pequeños descubrimientos, la alegría de mis pequeñas-grandes conquistas, los automisterios resueltos, las nuevas incógnitas encendidas...