martes, 17 de febrero de 2009

En marcha

Sé que es importante. Claro que es importante. Las diapositivas se suceden llenas de gráficos que reflejan conclusiones tremendamente esclarecedoras de elaborados ensayos clínicos, pruebas que se han realizado durante años, exactas, precisas, para conducirnos a unos resultados fiables. Y estamos hablando de temas realmente importantes. Quizás no son las enfermedades más rebuscadas o los síndromes más complejos, estamos hablando de nuestra sangre, nuestra sangre que sale disparada a través de unas arterias que no poseen la suficiente elasticidad. No hay visibles desastres, nadie va a toser sangre por ello, nadie va a dejar de andar por ello, nada espectacular. Pero ahí están las cifras: el aumento ineludible de la mortalidad, la disminución en la calidad de vida, la espantosa per real probabilidad de un infarto o un derrame cerebral.
La voz del profesor se profundiza, remarca con todo el énfasis que puede la gravedad del problema; y por supuesto, las alternativas terapeuticas con las que contamos, las diversas combinaciones de fármacos, qué elegir y respecto a qué, sin subestimar la importancia de un tratamiento no farmacológico que, a largo plazo, es lo que garantiza una disminución del riesgo. Es importante, claro que es importante. Y complicado, más si intentas memorizar toda esa patraña de nombres y jerga doctil en otra lengua: isquemia, accidente cerebrovascular, betabloqueantes ("los nuevos farmacos, chicos, vamos a ver si conseguimos que los médicos se actualicen, existe un mundo más allá del propanolol"), enalapril...¿y las embarazas? nada de inhibidores de la ECA, q son teratógenos....
Es importante...







































































...pero yo no puedo dejar de pensar en la nieve que me espera fuera ;)

viernes, 13 de febrero de 2009

Febrero

Volvemos a las instrucciones: ANTES de leer, abrid una nueva pestaña/ventana, con esta dirección: http://www.youtube.com/watch?v=H2W4wglPW2c

... y ahora, bienvenidos.....

Sí, estoy aquí. Todavía viva :)
Estoy aquí, tras las navidades, tras el viaje de vuelta, tras la re-adaptación a esta vida polaca.
Aquí estoy, tras el viaje a Dinamarca para recibir a un nuevo Doc en la familia (y darme cuenta que el verdadero valor en esta vida reside en la constancia)
Aquí, pensando en cómo es posible que venga de un país donde un grupo político se dedica a espiarse a sí mismo, en cómo es posible que el barça decida hacer los partidos más cutres justo cuando lo retrasmiten en el bar de la esquina y los buenos tengo que resignarme a verlos por internet.
Pensando en cómo le habrá ido a las MIReñas, y en si las veré por aquí.
Estoy viendo la nieve caer, recordando cómo hace unos pocos días estaba paseando por una playa, congelada, nevada, con el mar acariciando las lenguas de agua congeladas de los pilares del muelle. Agradeciendo que de nuevo, a las 16,00, hay luz (tímida, escasa, pero no es de noche)
Estoy recordando el último meeting del grupo de idioma, ahora que la gran mayoría vuelve a casa.
Estoy aquí, echando de menos los ladridos de Nano, mi pequeño cachorro encontrado en la calle. Ahora el silencio huele a ausencia.
Aquí, aunque con la mente en los futuros viajes (en los propios, en los ajenos ¿quién de vosotros aparecerá por estos lares?)

Reaparezco ;D

Rutina


A veces el tiempo juega, se cuelga de las manillas del reloj y nos aleja de la realidad. El calendario se convierte en un papel expuesto a las inclemencias, se acartona, se decolora. Y pierde su significado mientras rellenamos cada día con lo cotidiano. No sé a vosotros, a mí, la rutina, me ahoga. Fuera de esa seguridad que parece conceder a otros, el único efecto remarcable que hace mella en mí es el del pánico. Me aterroriza mirar la fecha en ese estúpido papel que tengo colgado de la pared. Me asusta ver que este año se termina en 9, que ya llevo más de un mes de vuelta aquí, perdiendo días con patrones prefijados, haciendo constantemente lo mismo q ayer, levantándome a horas similares, realizando itinerarios calcados, cayendo en los mismos errones y obteniendo las mismas recompensas
Y sin embargo, no es más que una falsa realidad. Sé que este año cumpliré otro año más, que cada vez me acerco más a esa edad en la que las coordenadas deben estar prefijadas y hay que fijarse en la calidad de la navegación y no en el rumbo.
Y, sinceramente, yo carezco de ruta. Sé que represento muy bien mi
papel, que tengo coartadas como todos los mortales, pero muchas de ellas son falsas (algo también bastante común).
Sé que camino he de tomar, el que hace años me impuse. Sé que debo cumplir etapas, que el final no es tan desilusionante como el esfuerzo constante que me implica dar cada paso. Saber dónde reside la lucha no hace más fácil mantenerse firme en la batalla.

Uno de esos personajillos que me han marcado la existencia, me dijo una vez que crecer es no sentirse frustado frente a las limitaciones, es aceptarlas, y seguir hacia delante con ellas. Siendo ésa la definición de la madurez, creo que no sorprenderá a nadie que me conozca un poco que pade
zca el síndrome de Peter Pan. Yo me levanto cada día queriendo jugar con el calendario, pero hacia atrás. Queriendo retornar a ese punto en el que todo no era más que un juego fácil donde siempre tenía la convicción de la victoria, donde no cabía más que esperar finales felices porque no existían de otra forma.
Ahora el tiempo apremia, debo elegir qué quiero ser, quién quiero ser, cómo quiero ser, cuando hace años que debería haber hecho esas elecciones, cuando he ido aplazando esas preguntas sin darme cuenta que al omitir las respuestas estaba también marcando, limitando mis opciones, acotando mi rumbo.

¿Tendré tiempo de girar ahora el timón? De tenerlo, ¿quiero girar
?. De querelo, ¿hacia dónde?
Porque saber que sólo tengo una oportunidad, una vida, para escoger un camino que me lleve a la felicidad me aterroriza casi tanto como pasar las páginas del maldito calendario.