La habitación ha sido invadida por el caos, demasiadas cosas, demasiadas cosas... parece mentira lo que se llega a acumular en un año. Montañas de ropa, de mapas, de billetes usados de tren, de libros, de apuntes, de fotos, de papeles arrugados que dejan entrever unas entrañas silábicas...

y yo me tumbo en el suelo buscando un ancla en este remolino... en esta marea de sonidos que intento agarrar antes de que se esfumen de mi memoria, los colores de esta ciudad, el camino emboscado del parque, las inflexiones de la lengua, el frío del viento del mar, las sonrisas q ya no veré, las ironías que se quedarán enterradas, la lluvia cayendo, silenciosa, agarrándome las entrañas mientras intento pensar que sólo queda seguir caminando.
Ítaca.
El cielo está gris, hace frío, la luz mortecina del sol no llega... y por primera vez, lo agradezco
Polska
Quién me iba a decir a mí que este salto en la geografía me iba a arrastrar hasta los abismos.
Queda Madrid.
Oviedo.
Intento pensar q sólo queda seguir caminando
