Cuando el sol se puso salí a caminar. Existe un pequeño parque que me gusta mucho. Ahora es una auténtica explosión de verde, frondosos árboles y hierba muy alta, de esa que acolcha el ruido de los pasos. Está poco iluminado, por lo que cuando la oscuridad cae adquiere tintes de irrealidad. Quedan sólo visibles los escasos círculos de luz de alguna desgastada farola, el camino de barro perdiéndose entre la maleza verde. Y para terminar de desorientar, al fondo, las grúas de los astilleros cuya silueta siempre me recuerda a pájaros mecánicos, la intermitente visión de las luces de los trenes al pasar, los canales de conducción de gases, un antiguo edificio comunista derruído...
Ayer hacía frío. Sentía frío.

...pero el teléfono sonó...
....y llegó la música....
...y las sonrisa y las lágrimas
¡¡gracias mi pequeña Lolita!!


