viernes, 13 de febrero de 2009

Rutina


A veces el tiempo juega, se cuelga de las manillas del reloj y nos aleja de la realidad. El calendario se convierte en un papel expuesto a las inclemencias, se acartona, se decolora. Y pierde su significado mientras rellenamos cada día con lo cotidiano. No sé a vosotros, a mí, la rutina, me ahoga. Fuera de esa seguridad que parece conceder a otros, el único efecto remarcable que hace mella en mí es el del pánico. Me aterroriza mirar la fecha en ese estúpido papel que tengo colgado de la pared. Me asusta ver que este año se termina en 9, que ya llevo más de un mes de vuelta aquí, perdiendo días con patrones prefijados, haciendo constantemente lo mismo q ayer, levantándome a horas similares, realizando itinerarios calcados, cayendo en los mismos errones y obteniendo las mismas recompensas
Y sin embargo, no es más que una falsa realidad. Sé que este año cumpliré otro año más, que cada vez me acerco más a esa edad en la que las coordenadas deben estar prefijadas y hay que fijarse en la calidad de la navegación y no en el rumbo.
Y, sinceramente, yo carezco de ruta. Sé que represento muy bien mi
papel, que tengo coartadas como todos los mortales, pero muchas de ellas son falsas (algo también bastante común).
Sé que camino he de tomar, el que hace años me impuse. Sé que debo cumplir etapas, que el final no es tan desilusionante como el esfuerzo constante que me implica dar cada paso. Saber dónde reside la lucha no hace más fácil mantenerse firme en la batalla.

Uno de esos personajillos que me han marcado la existencia, me dijo una vez que crecer es no sentirse frustado frente a las limitaciones, es aceptarlas, y seguir hacia delante con ellas. Siendo ésa la definición de la madurez, creo que no sorprenderá a nadie que me conozca un poco que pade
zca el síndrome de Peter Pan. Yo me levanto cada día queriendo jugar con el calendario, pero hacia atrás. Queriendo retornar a ese punto en el que todo no era más que un juego fácil donde siempre tenía la convicción de la victoria, donde no cabía más que esperar finales felices porque no existían de otra forma.
Ahora el tiempo apremia, debo elegir qué quiero ser, quién quiero ser, cómo quiero ser, cuando hace años que debería haber hecho esas elecciones, cuando he ido aplazando esas preguntas sin darme cuenta que al omitir las respuestas estaba también marcando, limitando mis opciones, acotando mi rumbo.

¿Tendré tiempo de girar ahora el timón? De tenerlo, ¿quiero girar
?. De querelo, ¿hacia dónde?
Porque saber que sólo tengo una oportunidad, una vida, para escoger un camino que me lleve a la felicidad me aterroriza casi tanto como pasar las páginas del maldito calendario.

5 comentarios:

antares dijo...

y ¿quién dijo que hacia adelante no se puede tambien jugar? Quién dijo que los finales de los adultos no pueden ser también felices?. Adornamos nuestra vida de adultos de seriedad, formalismo y transcendencia....pero ¿qué hacemos de transcendente?. Me parece que alguna canción de Luis Llac, tomada de un poeta griego(?)dice algo así como:
Cuando inicies el viaje a Itaca
has de rogar que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
Has de rogar que el camino sea largo,
que sean muchos los amaneceres,
que entres en puestos que tus ojos ignoran,
que vayas a ciudades para aprender de los que saben.
Ten siempre en el corazón la idea de Itaca
has de llegar allí, es tu destino
pero no fuerces nunca la travesía.
Es preferible que dure muchos años
que seas vieja, cuando fondees en la isla,
enriquecida con todo los que has ganado en el camino,
sin esperar que te de mas riquezas.
Itaca te habrá dado el bonito viaje
sin ella no habrías salido
y si la encuentras pobre, no es que Itaca te haya engañado: sabrás cuanto bien te ha hecho
sabrás lo que quieren decir las Itacas.
Elcata

antares dijo...

por una vez y sin que sirva de precedente......tu padre y tu madre pensamos igual, cuando he leido tu entrada despues de comer, pensé escribirte y copiarte el poema de Kavafis...., sin ni siquiera haber hablado entre nosotros. El se me adelanto, no importa, creo que lo que dice el poema, aún cobra mas fuerza porque de momento ya somos dos los que opinamos igual. Te queremos.

Anónimo dijo...

¡Hola princesita!, que alegría volver a leerte, hoy me ha parecido encontrarte algo triste, pero no se si es verdad. La verdad es que la canción de Luis Llac es una hermosa forma de mirar hacia ese horizonte que muchas veces se nos presenta un poco borroso y negro, pero:"Itaca te habrá dado el bonito viaje sin ella no habrías salido".
Respecto a la rutina ,te diré que en momentos muy importantes de mi vida solo deseaba volver a tenerla y te juro que mi interior pedía a gritos esos días de hacer siempre lo mismo, todo controlado si sorpresas,nunca pensé que varias veces en mi vida pensará ¡bendita rutina!, pero entiendo que es lo mismo que pedir seguridad .
Muchos besos. Escribe pronto

Seeker dijo...

Sé que teneis razón, llegar es algo secundario siempre que se disfrute el viaje, pero chicos... hay algo en común en todas vuestras palabras...Ítaca. Hay un punto al que llegar, hay un destino. Sé que la diversión está en cómo se alcanza pero...¿hacia dónde ir si carezco de Ítaca?


... es un lujo volver a reencontraros, enanos :)

antares dijo...

no careces de Itaca....todos queremos llegar al final pensando que hemos sido honestos con nosotros mismos y con los demás, qué hemos puesto un "granito de arena" para hacer de éste mundo un lugar mejor...te acuerdas, cuando eraís pequeños y os preguntaban qué queriaís ser de mayores y yo luego os decia no importa lo que hagais lo que importa es como lo hagais y que cuando alguien os volviera a preguntar le dijerais que lo que vosotros queriais ser es ser felices.....pues lo mismo.Yo creo que Itaca es llegar al fin de nuestros dias pensando que hemos hecho lo que te comentaba antes y no importa el camino que hayamos seguido para ello