
Hoy ha llovido. Empezó anoche, un poco a trompicones, como si las nubes no lo tuvieran muy claro. También llovieron goles en Inglaterra, goles que recibí bendecida por los astros aunque con exclusividad ante el mayoritario infierno que me rodeaba de blanco.
La noche se continuó con cervezas, reencuentros, nuevas caras, mala música, insoportable karaoke. Cuando salí del bar la lluvia no estaba, pero nos encontramos camino de casa y me acompañó silenciosa y titubeante hasta la puerta, cual galán adolescente.
Hoy sí que ha llovido. De forma suave, porque aquí las estridencias se permiten sólo de nocturnidad y arropadas por las victorias o derrotas del Legia (el equipo local) o bien, provocadas por los hispanos erasmus.
Los días pasan, supongo q es su naturaleza, pasar. Yo y mis batallas contra los calendarios.
Hasta esta mañana, hasta q la SER no me ha llenado la cabeza con las noticias matutinas, no me había dado cuenta de la fecha.
Hace cinco años también jugaba el Madrid, ésa vez en casa, también la Copa de Europa (aunque contra el Bayer y con mejor resultado). Fué un 10 de marzo.
Hoy es 11. Estoy a una hora y media de coger las cosas y lanzarme a la conquista de los nervios, los colores, las risas, las ilusiones... todo el mundo puesto en un insignificante balón de fútbol.
Hace cinco años, también llovía.
Hoy llueve.
De nuevo juega el calendario.
Madrid
La noche se continuó con cervezas, reencuentros, nuevas caras, mala música, insoportable karaoke. Cuando salí del bar la lluvia no estaba, pero nos encontramos camino de casa y me acompañó silenciosa y titubeante hasta la puerta, cual galán adolescente.
Hoy sí que ha llovido. De forma suave, porque aquí las estridencias se permiten sólo de nocturnidad y arropadas por las victorias o derrotas del Legia (el equipo local) o bien, provocadas por los hispanos erasmus.
Los días pasan, supongo q es su naturaleza, pasar. Yo y mis batallas contra los calendarios.
Hasta esta mañana, hasta q la SER no me ha llenado la cabeza con las noticias matutinas, no me había dado cuenta de la fecha.
Hace cinco años también jugaba el Madrid, ésa vez en casa, también la Copa de Europa (aunque contra el Bayer y con mejor resultado). Fué un 10 de marzo.
Hoy es 11. Estoy a una hora y media de coger las cosas y lanzarme a la conquista de los nervios, los colores, las risas, las ilusiones... todo el mundo puesto en un insignificante balón de fútbol.
Hace cinco años, también llovía.
Hoy llueve.
De nuevo juega el calendario.
Madrid

