Se me escapó agosto como arena de playa entre los dedos.
31 días.
744 horas.
43.200 minutos.
2.592.000 segundos.
Se fueron.
Y no queda nada de ellos.
He pasado através de su instantánea muerte en una nube de libros, palabras, clases, exámenes, insomnio, calor, frío... pero si quisiera agarrarme a la memoria de un de ellos, fracasaría.
Sumergida en este universo astur, en la realidad paralela q me rodea, en la minisociedad en la que reinan nervios y frustaciones, las ansias, los deseos, el desconcierto, la decepción, la confianza, las necesidades, las ausencias...
... a veces sólo la música consigue ponerme los pies en la cordura...
(aunq siempre me las apaño para escapar y seguir volando)
y ahora septiembre.
De nuevo, la avalancha de segundos en el acantilado.
"Ahora viajo sola, vivo en bosques sola, ya no tengo miedo.
Hay luz al fondo, siempre hay luz al fondo.
Y puedo ver pequeños islotes a flote que dejan que el sol les toque
y no sé si quiero irme o me quiero quedar,
lo que sé es que ya no quiero que me duela más,
así que nostaré la próxima vez, nostaré..."
(Bebe, "Nostaré")
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1 comentario:
Desde esta luz del mediterraneo todos nuestros mejores deseos y nuestro cariño. Pensábamos que te habias olvidado de tus mas fieles seguidores.
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